La ansiedad es una respuesta de nuestro sistema nervioso ante estímulos amenazantes externos y tiene la función de activar nuestro organismo y prepararlo para su defensa ante estímulos potencialmente peligrosos para nuestra integridad física o emocional.

A veces esta respuesta de ansiedad se activa ante estímulos o situaciones que no suponen en sí mismos un peligro potencial, pero si que tienen un valor alto para las metas y la calidad de vida de la persona.

Los exámenes entran en la categoría de situaciones puntuales que la persona puede llegar a vivir con mucha ansiedad porque suponen la evaluación y el cierre de una asignatura completa o parte de los estudios de la persona.

En ocasiones suponen incluso el evento en el que el alumno decide su futuro, como en el caso de exámenes de final de curso, selectividad u oposiciones.

Ante un examen es normal y útil sentir cierto nivel de ansiedad, esta reacción del organismo ayuda a mantener la concentración y la persona siente que tiene el control de la situación y se siente segura a pesar de “los nervios” ayudando a realizar el mejor examen que su preparación y estudio de la materia puede permitirle. En estos casos la persona ha enfrentado el examen con una ansiedad facilitadora y se siente bien en cada momento del evento.

Pero por el carácter de evaluación —a veces “definitivo”— que suponen los exámenes, mucha gente los vive como verdaderos eventos “peligrosos” o estresantes, desarrollando ante ellos respuestas de ansiedad limitante ante las que puede perder la capacidad de concentración, llegando en los casos más extremos a bloquearse justo en el momento de la prueba. A veces, incluso el estudiante puede sufrir ansiedad limitante desde que conoce la fecha del examen, interfiriendo en su día a día y en su calidad de vida.

Si tenemos en cuenta que el estrés es la interacción entre una presión externa —en este caso fecha y momento de examen— y una tensión interna —todos aquellos pensamientos negativos y limitantes acerca de la posibilidad de hacer bien el examen y de superar la prueba— podemos observar que la tensión interna depende totalmente de nosotros.

Normalmente una persona que sufre ante los exámenes interpreta la situación como peligrosa y la asocia con ansiedad teniendo pensamientos del tipo “me voy a bloquear”, “no me voy a acordar de nada”, “no tengo tiempo para estudiarlo todo”, “no me va a dar tiempo para acabar el examen”, “ no voy a aprobar”, “no me entra lo que estudio”, “no me concentro”, “debería haberme puesto a estudiar antes”, etc….

Y tenemos que saber que nuestro sistema nervioso responde ante estos pensamientos de la misma forma en que lo hace ante estímulos potencialmente peligrosos, por lo que la sensación de la persona que se va a examinar, o ya lo está haciendo es la de estar “en peligro” pudiéndose poner cada vez más nerviosa, “confirmando” los pensamientos negativos que había anticipado anteriormente, lo cual puede afectar seriamente el estudio o la ejecución de la prueba.

Pero, ¿se puede controlar la ansiedad ante exámenes?

Sin duda si.

La solución a este problema pasa por identificar y anular los pensamientos negativos y limitantes que la persona tiene ante los exámenes entrenando un nuevo sistema de creencias facilitadoras que permitan al estudiante enfrentar el examen sintiéndose seguro y adecuadamente activado.

La solución parece fácil si no fuera porque muchas de estas creencias acerca de los exámenes a menudo están fuertemente arraigadas a nivel subconsciente, por lo que a pesar de ser conscientes de la irracionalidad de las mismas, estas siguen dirigiendo la respuesta de ansiedad limitante en la persona.

En estos casos la persona se beneficiará enormemente de un entrenamiento psicológico basado en técnicas de inoculación de estrés, cognitivas —ELLIS BECK— y especialmente Psych-k, que por rapidez resulta altamente recomendable solo o en combinación con cualquiera de las otras técnicas mencionadas.

Una buena evaluación permitirá el diseño de un programa de entrenamiento personalizado y altamente eficaz para enfrentar los exámenes con ansiedad facilitadora y seguridad superándolos con creces.

Imagen: Pexels.

Esperanza Casals

Apasionada de la psicología clínica y forense. Con una trayectoria profesional de más de 20 años. Desarrolla su trabajo desde la perspectiva psicológica cognitivo conductual. Su inquietud profesional le lleva a estar en continuo proceso de estudio de todos los avances científicos en su área, ha introducido en su práctica clínica técnicas psicológicas de tercera generación que optimizan y agilizan los resultados clínicos como Psych-K y Mindfulness.

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