Coordinador de Parentalidad: Gracias por llegar y ojalá que llegues

Coordinador de Parentalidad: Gracias por llegar y ojalá que llegues

La figura del coordinador de parentalidad tiene como función principal la de colaborar en la implantación efectiva de las medidas judiciales. Tiene además capacidad para mediar y asesorar a los padres en las pautas más saludables y convenientes para la normalización de la vida familiar tras un divorcio o separación.

La figura del Coordinador de Parentalidad es muy novedosa. En este artículo te explico en qué consiste y por qué tenemos puestas tantas esperanzas en ella los profesionales de la psicología.

Cuando hacemos un informe de familia, los psicólogos forenses formamos parte de un engranaje jurídico pensado para facilitar la toma de decisiones del juez en casos de separaciones contenciosas con hijos. Nuestro objetivo está centrado en el mayor beneficio para los hijos menores de edad de la familia y tratamos de realizar nuestro trabajo según nuestro leal saber y entender teniendo en cuenta el rigor y las limitaciones de nuestra ciencia así como la ley vigente, código deontológico y toda una suerte  de ayudas y guías técnicas (pruebas especializadas, tests…) que facilitan la correcta evaluación y emisión del informe de familia encargado teniendo en cuenta los hechos y datos relativos al momento de la evaluación.

Los jueces y fiscales a menudo nos hacen preguntas tipo “qué tipo de custodia -o régimen- es la mejor para la adecuada maduración emocional de los hijos?” Y de corazón queremos contestar que para la adecuada maduración socio-psico-emocional lo importante para el hijo es vivir en un contexto familiar en el que los padres sean capaces de respetarse mutuamente priorizando sus necesidades emocionales de los hijos a las suyas propias, siendo el estilo de relaciones familiares una característica contextual y no una garantía per se de bienestar emocional.

Pero la mayoría de las familias en las que se requiere un informe se encuentran inmersos en un procedimiento contencioso, motivo por el cual se hace necesaria la acción de la justicia y en su auxilio, nuestra colaboración profesional como psicólogos forenses. Idealmente, tras una sentencia, incluso en situaciones conflictivas las aguas se calman y los progenitores son capaces de gestionar la nueva situación familiar, con la tranquilidad que pueden proporcionar los acuerdos establecidos en la sentencia y con capacidad suficiente para hacer valer los intereses de sus hijos a los suyos propios.

Pero en ocasiones las relaciones entre progenitores suelen ser tan difíciles que las normas y limites legales establecidos en la sentencia no impiden una progresión de la conflictividad con todas las repercusiones negativas para el conjunto familiar que ello puede conllevar,  especialmente para los hijos. Muy a menudo los psicólogos forenses tenemos la sensación de que la familia para la que trabajamos necesita mucha más ayuda y apoyo que el que puede ofrecer una sentencia judicial clarificadora.

En estos casos y hasta ahora recomendamos en las conclusiones de nuestros informes que los padres vayan a terapia – cosa fácilmente boicoteable por una o ambas partes- o que acudan a un SEAFI –Servicio  Especializado de Atención a Familias con menores, normalmente desbordados de trabajo por su naturaleza multifuncional-.  Muchas veces estas sugerencias o medidas quedan perdidas en la conflictividad de la familia, que crece y se cronifica imparablemente.

Figura del Coordinador de Parentalidad

En este contexto llega a la Comunidad Valenciana, casi como respuesta a una plegaria continua, la figura del coordinador de parentalidad -establecida de forma pionera en Cataluña- cuya función principal es colaborar en la implantación efectiva de las medidas judiciales, teniendo además capacidad para mediar entre los miembros familiares y asesorar a los padres en las pautas más saludables y convenientes para la normalización de la vida familiar tras un divorcio o separación.

El aspecto más llamativo de esta figura es su condición de presencia estable, una vez emitida la sentencia y durante el tiempo que sea necesario para la familia, lo que previsiblemente redundará en una economía de medios económicos del sistema judicial al reducirse los conflictos y cruces de denuncias entre las partes. Pero aún hay más, ya que como psicóloga forense tengo puesta mi esperanza en la oportunidad y capacidad potencial que esta figura tiene para reducir el riesgo de secuelas emocionales derivadas de los conflictos familiares postjudiciales en todos los miembros de la familia y muy especialmente en los hijos. Así que doy la bienvenida a la figura de coordinador de parentalidad: gracias por llegar y ojalá que llegues a todo.

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Cómo explicar el divorcio a tus hijos: los 2 mensajes clave

Cómo explicar el divorcio a tus hijos: los 2 mensajes clave

¿ Sabes cómo explicar el divorcio a tus hijos ? Cuando la decisión está tomada y la pareja ha decidido separarse llega el momento de enfrentar el reto de comunicarlo a los hijos. En este artículo te explico los 2 mensajes clave que debes transmitirles a tus hijos. comunicar-separacion

¿ Sabes cómo explicar el divorcio a tus hijos ? Cuando la decisión está tomada y la pareja ha decidido separarse llega el momento de enfrentar el reto de comunicarlo a los hijos. En este artículo te explico los 2 mensajes clave que debes transmitirles a tus hijos.

Los sentimientos de culpa y miedo a hacerles daño suelen estar presentes cuando te planteas cómo explicar el divorcio a tus hijos. Así que es importante recordar que los hijos que crecen en hogares en los que prima el conflicto y la falta de amor entre los padres son más infelices y tienen más secuelas emocionales que los hijos de padres separados que han reconducido sus vidas proporcionando dos hogares y dos entornos estables donde los hijos pueden sentirse seguros y crecer felices.

Para dar la noticia de la separación a los hijos, idealmente, ambos progenitores se sentarán juntos para explicarles el cambio que se va a producir en sus vidas dejando a un lado las razones y sentimientos pertenecientes a su pareja y priorizando en todo momento las necesidades afectivas y emocionales de sus hijos.

La forma más adecuada de dar esta noticia es decirles que mamá y papá se quieren pero no de la forma en la que tendrían que quererse para vivir juntos y que ambos han decidido vivir cada uno en una casa diferente (separados). A continuación hay que hacerles ver lo positivo (o nuevo) de la situación: a partir de ahora tendrán dos casas, dos habitaciones…

Los niños pueden querer saber las razones y preguntar por que y quién es el que quiere separarse. Estas respuestas deben darse con la máxima neutralidad y respeto poniendo el énfasis en que “papá y mamá somos muy diferentes” lo que explica que sea muy difícil el entendimiento entre ellos. Hay que evitar en lo posible achacar la separación a las discusiones (especialmente si las han presenciado, ya que las discusiones son normales y los niños pueden generar temor a expresar sus opiniones y aprender a ceder ante los demás por miedo a la pérdida de personas y amigos queridos).

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Contrainforme Psicológico:  Un derecho a réplica útil y a veces necesario

Contrainforme Psicológico: Un derecho a réplica útil y a veces necesario

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En ocasiones, cuando un cliente, o su abogado, recibe un informe pericial psicológico solicitado por la otra parte, y a veces por él o ella mismos, se siente perjudicado en sus intereses. Y esto puede ocurrir tanto si el informe se ha pedido de oficio como si ha sido un encargo de parte, pero el mayor número de desacuerdos se produce ante los informes presentados  de forma privada por la parte contraria.

Se espera de todo informe pericial que esté seriamente fundamentado y cumpla su función de auxiliar al juzgador en su tarea de toma de decisiones sobre el caso en cuestión. En la mayoría de los casos es así, pero en ocasiones un usuario o  letrado puede estar disconforme con aspectos relacionados con la forma o el fondo del informe. En estos casos el usuario puede sentirse impotente y seriamente perjudicado en sus intereses pensando que ese documento puede repercutir en el resultado final del procedimiento en el que se halla inmerso. Es en estas ocasiones cuando la idea de pedir un contrainforme cobra fuerza.

Cuando a los psicólogos forenses nos llega el encargo de realizar un contrainforme nos vemos ante la difícil tesitura de decidir entre valorar técnicamente el trabajo de un compañero o compañera o atender la demanda de una persona que se ve perjudicada en un momento y trance de su vida duro y complicado.

La forma de resolver este conflicto parece ir de la mano de los principios por los que se rige todo código deontológico, incluido el del Psicólogo y que son “respeto a la persona, protección de los derechos humanos, sentido de la responsabilidad, honestidad, sinceridad para con los clientes, prudencia en la aplicación de instrumentos y técnicas, competencia profesional y solidez de la fundamentación objetiva y científica de sus intervenciones profesionales”.

En este sentido y de forma explícita en el Metacódigo de Ética de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA) se impele al psicólogo a cumplir con la “obligación de criticar razonablemente la acción profesional de los compañeros”, y si por acción entendemos un informe elaborado y emitido por un profesional, como especialistas en la materia objeto de estudio, podemos realizar una valoración técnica, que, según nuestro leal saber y entender aporte elementos que permitan confirmar o contradecir alguna perspectiva del informe cuestionado.

¿Cuando es conveniente  solicitar un contrainforme?

El contrainforme psicológico supone una valoración técnica de la intervención realizada por otro profesional. Nunca sobre el autor que lo emitió. Como tal, el profesional que lo realiza está sometido a los mismos principios técnicos y éticos de los informes periciales, debe tener experiencia y cualificación en el área en el que se circunscribe el informe cuestionado y en consecuencia presentar un contrainforme con una escrupulosa y rigurosa carga científica, técnica y metodológica.

Estos son algunos de los motivos por los que una persona informada o su representación letrada puede necesitar un contrainforme:

• Cuando  en el informe cuestionado no aparece un adecuado análisis diferencial entre las conclusiones finales del mismo y otras causas que podrían  explicarlas. Por ejemplo un informe que concluya que el rechazo de un hijo hacia uno de sus progenitores se debe a que  está siendo manipulado por el otro progenitor debe contener el análisis diferencial técnico que permita descartar otras posibles razones del rechazo del hijo, como malos tratos, abuso sexual o franca inoperancia parental por parte del progenitor rechazado, entre otros. Y viceversa: un informe que concluya que el rechazo del hijo se debe a los abusos sexuales o malos tratos del progenitor rechazado debe contener el análisis diferencial que fundamente la conclusión y los criterios diferenciales que acrediten la falta de credibilidad del testimonio de la presunta víctima.

• Cuando el informe basa sus conclusiones únicamente en los resultados de las pruebas psicométricas sin realizar un adecuado contraste entre éstos y el resultado del resto de las pruebas de la persona o conjunto examinado. Por ejemplo un informe de familia en el que ambos progenitores hayan puntuado idóneamente en los tests no puede despreciar en sus conclusiones los elementos obtenidos en las entrevistas, especialmente las de los hijos, si estos aportan datos verosímiles de desatención, abandono o algún nivel de cualquier tipo de maltrato .

• Cuando no se realiza un adecuado análisis del testimonio especialmente en casos de abuso sexual infantil y malos tratos físicos y psicológicos. Por ello el experto debe conocer y estar experimentado en un método aceptado por la comunidad científica internacional que permita valorar la credibilidad del testimonio del menor. En el informe deben aparecer con claridad los criterios que motivan la conclusión final respecto a la credibilidad o verosimilitud de sus testimonios.

• Cuando el informe contenga juicios de valor o expresiones devaluativas hacia alguna persona.

• Cuando el informe emita conclusiones relevantes o diagnósticas sobre una persona sin haberla evaluado o entrevistado personalmente.

• Cuando el informe no permita diferenciar claramente las afirmaciones del sujeto evaluado con las del sujeto evaluador induciendo a confusión sobre la autoría de las mismas.

• Cuando no aparezcan indicios de que se haya realizado un adecuado análisis del histórico documental del caso que permita valorar la coherencia entre las conclusiones obtenidas y los antecedentes del caso obrantes en distintas pruebas (informes médicos y psicológicos anteriores, denuncias y condenas, etc…), por ejemplo concluir sobre la idoneidad de custodia compartida sin tener en cuenta que uno de los dos progenitores ha sido condenado por violencia de genero o maltrato.

Si tiene dudas sobre el rigor metodológico y técnico de un informe en ESPAI PSICÓLOGOS podemos darle una primera impresión de forma gratuita y sin compromiso alguno.

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