Abr 25, 2018 / por Esperanza Casals

“Quiero que me digan lo que no me gusta escuchar”

Leo esta brillante frase en el encabezamiento de una entrevista hecha al doctor Alejandro Jadad, toda una eminencia del campo médico, en el diario “La Vanguardia” y la leo de un tirón porque no hay una sola palabra que no me fascine de ella.

Y es que las palabras del doctor encierran la clave para la liberación de nuestras cadenas internas, aquellas que dirigen nuestra vida a través de nuestro subconsciente y de las que no tenemos ni idea.

El ilustre médico cuenta cómo tras enfrentarse a una grave enfermedad y superarla decidió vivir su propia vida tan de acuerdo consigo mismo que cuando fuera a morir no quisiera cambiar nada de ella… y se buscó cómplices para ello… es cuando la periodista Ima Sanchis le pregunta al ilustre médico que tipo de ayuda pidió a sus cómplices —Familia, amigos y compañeros de trabajo— y él responde con una inmensa sabiduría que no parece pertenecer a este mundo: “franqueza, que me digan lo que no deseo escuchar. Todos tenemos puntos ciegos en los que no somos capaces de ver cómo nos dañamos y dañamos a los demás. Les pedí que me guiaran para ser mejor compañero, padre, médico. Nos sentamos una vez al mes para hablar de ello”. 

Me pregunto como cambiaría el mundo si todos hiciéramos lo mismo. Como avanzaríamos si pidiéramos a los demás la franqueza de decirnos lo que ven en nosotros…. y tras escucharlos supiéramos encajar y aprovechar sus críticas. Lo que ocurriría es que, sencillamente, dejaríamos atrás muchas frustraciones, decepciones… y sobre todo, tiempo perdido intentando luchar contra las consecuencias de nuestros errores. Errores que tan fácilmente se ven desde fuera y tan difíciles detectamos desde dentro.

Por eso saber recibir críticas es un valor seguro en nuestro avance personal y espiritual y es también la clave —y muchas veces la diferencia— entre las personas que viven su vida plenamente y las que sobreviven a cada día como pueden. 

Y es que arrastrar las consecuencias de nuestros errores con nosotros mismos y con los demás pesa mucho… pero para soltarlos hay que reconocerlos…. y para reconocerlos muchas veces se necesita una distancia que solo tienen los que están ahí afuera de nosotros…. por algo dicen algunas filosofías que las personas con las que nos encontramos son nuestros maestros.

 

Imagen: Diario Médico.

Esperanza Casals

Apasionada de la psicología clínica y forense. Con una trayectoria profesional de más de 20 años. Desarrolla su trabajo desde la perspectiva psicológica cognitivo conductual. Su inquietud profesional le lleva a estar en continuo proceso de estudio de todos los avances científicos en su área, ha introducido en su práctica clínica técnicas psicológicas de tercera generación que optimizan y agilizan los resultados clínicos como Psych-K y Mindfulness.

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