Oct 3, 2017 / por Esperanza Casals

S.O.S para padres separados. Qué hacer cuando el hijo dice que echa de menos al otro progenitor

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 Los momentos bisagra que  pueden ayudar a los hijos a integrar la separación de los padres

Quizá uno de los momentos más duros para un padre/madre separado es aquel en que su hijo o hija está pasando un buen rato con él/ella y de repente le dice que echa de menos al otro. A veces es en el curso de momentos muy concretos (la hora de ir a dormir, la comida…) a veces durante el transcurso de todo un tramo horario (una actividad lúdica, estando malito…).

Los padres pueden sentirse en estos momentos culpables o celosos incluso del otro progenitor, pero es importante que lean estas expresiones como lo que son: una prueba de que su hijo se siente libre de decirle que echa de menos al otro sin miedo a que se enfade ni se ofenda por ello y una oportunidad de oro para demostrarle apoyo emocional y reforzar la idea en el niño de familia cohesionada a pesar de tener y vivir en dos hogares distintos.

Hay otra cosa muy positiva en estas situaciones: cuando un hijo está muy bien con un progenitor y muestra signos de echar de menos al otro, demuestra que tiene un adecuado vínculo con los dos, lo cual es un motivo de tranquilidad para el padre/madre, que puede recordar, en esos momentos, lo beneficioso que es para su hijo tener un adecuado apego con los dos progenitores.

Culturalmente tenemos un estilo emocional que tiende a desviar la atención de los sentimientos que nos resultan molestos hacia otras cosas, con la seguridad de que eso nos va a hacer sentir mejor. Así, si el niño dice a un progenitor que echa de menos al otro, es muy probable que reciba respuestas de tipo instrumental o resolutivo, “bueno, mira, no pasa nada, ahora lo que vamos a hacer es bajar al parque, que están tus amiguitos y te lo vas a pasar pipa”, “bueno, tranquilo, mira, ahora vamos a dormir que es muy tarde, y mañana vamos a casa de los primos”, o “ahora nos vamos tú y yo a tomarnos un helado…”

Y, en efecto, lo que podemos observar externamente es que poco después el niño está jugando con sus amiguitos o comiéndose un helado y riéndose, o durmiendo… y el progenitor respira aliviado porque “ya se le ha pasado la morriña”. Pero esa respuesta no suele cubrir la demanda emocional de empatía y apoyo que el hijo está necesitando en ese momento y que por su edad y nivel evolutivo  no tiene capacidad para gestionar, y aunque parezca que al niño se le ha olvidado, lo que suele ocurrir es que, más que “olvidar”, consiguen apartar y reprimir sus emociones, de modo que estas, pueden acumularse interiormente junto a otras sensaciones no resueltas creando malestar emocional.

¿Y cómo actuar para aprovechar la oportunidad que estas situaciones representan?

Esos delicados momentos dan una valiosa oportunidad al padre/madre para validar y acoger los sentimientos del niño proporcionándole seguridad y apoyo emocional, reforzando a la vez la estructura familiar Por ejemplo, imaginemos que el niño ha pasado un día genial con uno de sus progenitores y a la hora de ir a dormir de dice que echa de menos al otro. Veamos una forma de dirigir la conversación:

Hijo-hija: “Yo quiero estar con (mamá, papá)”:

Mamá, papá: “Es normal cariño, quieres mucho a (mamá, papá) y (mamá, papá) te quiere mucho a ti… ¿sabes que es estupendo tener un papá y una mamá que te queramos tanto? ¿y sabes que es estupendo que tú nos quieras a los dos tanto?…mira lo que podemos hacer, ¿te doy un truco? Cuando estas con papá disfruta mucho… mucho de estar con papá y cuando estás con mamá disfruta mucho… mucho de estar con mamá…ahora estás conmigo, así que vamos a darnos un abrazo laaaargo laaaargo los dos… y después, cuando tú quieras, vamos a leer un cuento …”

Esta acogida emocional de su revelación de sentimientos y un abrazo –cuya duración marca el hijo- es reconfortante para el niño, pero además actúa como una bisagra de oro emocional porque ayuda a imprimir en el niño una conciencia de familia cohesionada, aunque sus padres estén separados.

Esperanza Casals

Apasionada de la psicología clínica y forense. Con una trayectoria profesional de más de 20 años. Desarrolla su trabajo desde la perspectiva psicológica cognitivo conductual. Su inquietud profesional le lleva a estar en continuo proceso de estudio de todos los avances científicos en su área, ha introducido en su práctica clínica técnicas psicológicas de tercera generación que optimizan y agilizan los resultados clínicos como Psych-K y Mindfulness.

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