Niños / Adolescentes

Los niños y adolescentes no son capaces de expresarse de la misma manera que lo hace un adulto. Se requiere un trabajo especializado para llegar a sus emociones, sus sentimientos, preocupaciones o problemas de conducta.

 

Nuestros hijos llenan nuestra vida y la hacen más plena y gratificante, pero también son una fuente de retos emocionantes y desafíos continuos, dejándonos a veces sin palabras y sin recursos. La adolescencia, además, es una etapa especialmente complicada a nivel emocional tanto para el adolescente como para sus padres. Es un momento de cambios a nivel físico y psicológico que no siempre son fáciles de manejar. Si a esto le añadimos un conflicto emocional o algún tipo de trastorno de conducta, el resultado puede ser explosivo.

 

En ESPAI Psicólogos podemos ayudarte a recuperar la calma y la confianza en tu papel de padre o de madre. Para que ser padre sea una aventura no sólo agotadora sino muy, muy gratificante.

 

Y es que mientras ellos crecen… sin saberlo nos hacen crecer a nosotros.

 

Podemos ayudaros cuando vuestro hijo o hija presente:

 ¿Reacciona de forma agresiva o se agita con mucha facilidad?

¿Tiene reacciones explosivas, exageradas?

¿Son frecuentes las rabietas?

¿Ha empezado a actuar de un modo extraño?

¿Es desobediente?

¿Se ha vuelto especialmente irascible y parece que todo le molesta?

¿Es difícil mantener una conversación con él o con ella y que entienda otros puntos de vista?

¿Miente con frecuencia?

¿Tenéis la sensación de que con él o con ella ya nada funciona?

¿Tiene problemas para leer o escribir?

¿No entiende lo que lee?

¿Tiene problemas con el cálculo?

¿No se corresponde lo que estudia con los resultados académicos que obtiene?

¿Se pierde en los enunciados y/o responde lo primero que se le viene a la cabeza?

¿Tiene problemas en el colegio o el instituto?

¿Creéis que es demasiado ingenuo o inocente?

¿Es especialmente nervioso e impulsivo?

¿Tiene problemas para mantener la atención?

¿Se distrae con mucha facilidad?

¿Se mueve constantemente y le cuesta estar quieto?

¿Tiene dificultades de aprendizaje en el colegio o instituto?

¿No sabe cómo mantener la calma aunque verdaderamente lo intente?

¿Tiene miedo a dormir solo o sola?
¿Son frecuentes las pesadillas?
¿Ha presentado terrores nocturnos?
¿No ha conseguido aún contener los esfínteres?
¿Tiene insomnio?
¿Hay que insistirle para que se vaya a la cama?
¿A pesar de dormir las horas recomendadas, está somnoliento durante el día?
Por el contrario, ¿Creéis que duerme más de la cuenta y/o siempre está cansado o cansada?

¿Se pasa horas delante del ordenador o con los videojuegos?

¿Ha dejado de hacer otras cosas para dedicarle más tiempo a eso?

¿Creéis que pasa demasiado tiempo con el móvil?

¿Lleva mal pasar tiempo sin estar conectado?

¿Tiene miedo a la oscuridad?

¿Le cuesta terriblemente separarse de alguno o de ambos progenitores?

¿Evita ir al colegio o instituto y tratar temas relacionados con este ámbito?

¿Le preocupa excesivamente su aspecto físico?

¿Le da pavor ir al médico, dentista u otro especialista sanitario?

Cuando nuestra autoestima está alta nos sentimos satisfechos y en paz con nosotros mismos, generando una reserva continua de energía que nos permite gestionar los asuntos de nuestra vida de una forma tranquila y segura aumentando la probabilidad de conseguir nuestros objetivos.
Los tratamientos por ansiedad pos-covid han aumentado más de 60% desde el comienzo de la pandemia.

¿Tenéis la sensación de que le sucede algo y no os lo quiere u os lo puede contar?

¿Se le ve triste?

¿Llora con frecuencia?

¿Ha dejado de salir con sus amistades y se pasa hora encerrado o encerrada en casa?

¿Ha dejado de hacer cosas que antes le gustaban?

¿Tiene la mirada perdida, parece estar en su propio mundo?

¿Se queja de dolores físicos?

¿En algún momento ha dicho que le cuesta respirar bien?

¿Se queja de presión en el pecho o dolores de cabeza?

¿Se asusta con facilidad?

¿Tiene preocupaciones frecuentemente?

¿Evita ir a ciertos sitios o hacer determinadas cosas que antes sí que hacía?

¿Ha dejado de comer o ha disminuido bastante las cantidades?

¿Come sólo lo que le gusta o de forma caprichosa?

¿Tenéis la sensación de que come menos de lo que os dice u os quiere hacer ver?

¿Hace actividades físicas de forma compulsiva?

Por el contrario, ¿creéis que come demasiado? ¿Lo hace de forma rápida y ansiosa?

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