Transtornos del sueño en adultos

Es la dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido durante la noche o despertarse demasiado temprano en la mañana. Los episodios de insomnio pueden aparecer o desaparecer o ser duraderos

El insomnio puede ser causado por malos hábitos del sueño o del estilo de vida como desorden en el horario de irse a dormir, hacer siestas diurnas, interferencias ambientales como ruidos, luz…trabajar por turnos, pasar mucho tiempo en la cama, no hacer suficiente ejercicio, ver televisión o mirar móvil u ordenador en la cama, consumo de algunos medicamentos y fármacos, alcohol u otras drogas, tabaquismo excesivo, consumo excesivo de cafeína durante el día o tomarla al final del día, habituación a medicamentos somníferos…

 

El insomnio también puede estar causado o influido por trastornos emocionales y psicológicos, determinados cómo tristeza, depresión, Estrés y ansiedad y determinados Problemas de salud como sentir Dolor o molestia física o levantarse mucho En la noche para ir al baño, cómo ocurre en determinadas afecciones como en hombres con el agrandamiento de próstata.

 

También pueden producir insomnio estados naturales como el embarazo y la edad avanzada.

Para nuestro bienestar mental y plenitud vital necesitamos dormir.

 

La calidad del sueño es tan importante como la cantidad.

 

La cantidad de sueño necesarias para cada persona depende de varios factores (edad, estilo de vida, estado de salud, si duerme lo suficiente últimamente).

 

La mayoría de los adultos necesitas entre 7 y 8 horas cada noche.

 

Un sueño profundo y reparador recarga nuestro organismo de energía y prepara a nuestra mente para hacer frente a nuestros retos diarios.

 

Cuando no podemos dormir o sufrimos frecuentes alteraciones durante el sueño nuestro estado de ánimo puede verse afectado y nuestra calidad de vida también.

PROBLEMAS PARA PERMANECER DESPIERTO

 

La hipersomnia es una afección en la cual las personas tienen una somnolencia diurna excesiva, se sienten cansadas durante el día o sienten la necesidad de dormir demasiado.

 

Además de las causas físicas que pueden provocarla (fibromialgia, mononucleosis, narcolepsia, apnea del sueño) también pueden deberse a factores relacionados con alteraciones del ciclo del sueño debido a turnos, fases atrasada o adelantada de sueño, turnos…

CONDUCTAS QUE INTERRUMPEN EL SUEÑO

 

Las conductas anormales durante el sueño se denominan parasomnio y son más frecuentes en niños que en adultos.

 

Terrores nocturnos: son trastornos del sueño en los que una persona se despierta rápidamente de su sueño en un estado aterrorizado. Las causas no están claramente asociadas pero pueden tener que ver con estados febriles, falta de sueño o estados de tensión emocional, estrés, estrés postraumático, y en adultos pueden estar especialmente asociados con estados de estrés y a veces con consumo de alcohol.

 

Sonambulismo: se trata de un comportamiento asociado al sueño MOR (la persona se mueve durante el sueño MOR y puede representar sueños).

 

Apnea del sueño: se trata de un trastorno de la respiración en la cual la respiración se detiene por 10 segundos o más mientras duerme.

 

Síndrome de las piernas inquietas: sensación de hormigueo o punzadas en las piernas junto a una fuerte necesidad de moverlas.

 

Trastornos del ritmo circadiano: Problemas con el ciclo vigilia-sueño que dificultan quedarse dormido y despertarse en el horario razonable para la persona.

 

Parasomnia: Conducta inusual como hablar, caminar o comer al quedarse dormido, durante el sueño o al despertarse.

 

 

¿Cuando podemos pensar que tenemos problemas con el sueño?

 

Tener ocasionalmente dificultad para dormirse o cualquier alteración del sueño puede ser normal, pero los siguientes síntomas, entre otros, pueden estar en la base de un trastorno de sueño:

  • Tardar regularmente más de 30 minutos cada noche para quedarse dormido.
  • despertarse varias veces cada noche y luego tener problemas para volver a dormir o despertarse demasiado temprano en la mañana.
  • Sentirse somnoliento durante el día, con necesidad de hacer siestas diurnas frecuentes o dormirse durante el día en momentos inoportunos.
  • Roncar fuerte, resoplar, jadear, hacer ruidos de ahogo o dejar de respirar por períodos cortos.
  • Sensación de pinchadas, hormigueo o de que algo se arrastra o trepa por sus piernas o brazos que se alivia al moverlos o masajearlos, especialmente por la noche y cuando trata de quedarse dormido.
  • Sacudidas de piernas o brazos frecuentes durante el sueño.
  • Siente que no puede moverse cuando se levanta por las mañanas.

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